"Si el deporte no existiera, el mundo sería más aburrido". Valentino Rossi.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Entregarse a la nostalgia

Dani Alves besa el escudo en su regreso al Camp Nou. Foto: Twitter.

En el pasado mes de Marzo Joan Laporta ganó las elecciones y fue nombrado (de nuevo) presidente del Barça. En realidad los socios le votaron por lo que hizo en su primera etapa. Depositaron mayoritariamente en él su confianza como quien compra un producto de una marca de reconocido prestigio. Sus bazas durante la campaña fueron pocas pero muy claras: saber cómo construir un equipo ganador, conseguir la renovación de Messi en base a su gran relación con él y una pancarta provocativa a unos metros del Bernabéu. Nada podía salir mal, debió pensar el soci.

Unos meses después la temporada acabó con una Copa del Rey aunque con más dudas que certezas, y en verano todo se truncó. La realidad económica del club terminó siendo mucho peor de lo esperado, Messi no siguió y Laporta se vio obligado a seguir el camino más conservador: mantener a un entrenador con contrato en vigor pero del que nadie en la junta confiaba, desprenderse de los dos contratos más altos de la plantilla (Messi y Griezmann), algún que otro refuerzo a coste cero y una plantilla repleta de jóvenes y discutidos veteranos. El invento duró apenas tres meses, claro. La paciencia con Koeman, al que se le aguantó esperando una mejora del equipo tal como ya hizo Jan con Rijkaard en 2003 o incluso con el comienzo dubitativo de Guardiola en 2008, llegó a su fin tras la derrota en Vallecas frente al Rayo. El entrenador quedó fulminado en el mismo avión. 

Buscar entrenador en Noviembre no es fácil. Menos aún si eres el FC Barcelona y quieres empezar "un proyecto de verdad", todo lo contrario a firmarle dos años a alguien cuando a ti te queda sólo uno de mandato. Pocos eran los candidatos que gustaban y todos con compromiso, pero había uno sin demasiadas dificultades contractuales y con el que además parecía haber consenso tanto en el club como entre la afición. Si Xavi no ha sido antes entrenador del Barça ha sido por las dudas de Laporta, basadas en su corta experiencia (en una liga muy menor además), y sobre todo por su estrecha relación los últimos años con Victor Font, el gran rival en las elecciones. Al final se le convenció y tras el viaje express de Yuste y Alemany a Qatar para rendir pleitesía al jeque y los suyos, la leyenda culé vuelve a casa. El cerebro del mejor Barça de la historia ahora dirigiendo desde el banquillo. No suena mal.

Pero la alargada sombra de aquel equipo no acaba ahí. Vuelve también Dani Alves a los 38 años. Pero de jugador. En la presentación se le preguntó al presidente por el regreso también de Messi e Iniesta, y Laporta no lo descartó. Hay que recordar también que Ronaldinho ya salió de prisión. Parece una broma pero en realidad todo lo vivido en Can Barça los últimos años podría ser el guion de un taquillazo de ciencia ficción. Ya uno se lo creo todo. La principal ilusión de los culés es que a Xavi se le ve muy convencido. Afirma que el carácter y la personalidad ganadora de figuras como Alves le vendrá muy bien a un grupo repleto de jóvenes muy talentosos per aún por formar mentalmente, lo cual tiene sentido. No hay duda de que su mensaje llega a la afición como lo hacía el de Guardiola y Luis Enrique, pero es aún una incógnita si será capaz de convencer y hacer ganadora a una plantilla que dista mucho en mimbres de aquellas. 

Al final, con todos los bandazos que ha dado de momento esta junta directiva, una decisión parece la más inteligente: volver a ilusionar a la gente. Siempre es una buena idea. Los más de 10.000 apasionados que se dieron cita en el Camp Nou para celebrar el regreso de Xavi y también el día de Dani Alves así lo demuestran, así como todas las encuestas. No importa cómo pero ilusionar. Aunque sea tirando de nostalgia. Sin un duro en la caja puede que no quede otra. Dicen que uno siempre quiere volver al lugar donde fue feliz. Veremos si esta vez vuelve a funcionar.


domingo, 10 de octubre de 2021

Yo vi jugar a Pau Gasol

El pasado Martes, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Pau Gasol anunció su retirada del baloncesto profesional. Un momento que nos parecía que nunca llegaría. Por la magnitud de la figura, su longevidad y en este caso también su influencia social. Supongo que nos pasará lo mismo cuando también lo dejen Nadal, Messi o Alonso. Escribir sobre la trayectoria y los logros de Pau en su carrera nos podría llevar a un artículo de varias páginas. 22 años de vivencias por España y Europa jugando con el Barça, por Estados Unidos disfrutando de la NBA y por todo el mundo liderando a la selección española. Decenas de momentos mágicos, muchos títulos en la mochila y el reconocimiento unánime del mundo del baloncesto. Pero para no alargarnos tanto, nos quedaremos con cinco momentos muy significativos en su carrera.

1. Explosión en aquella Copa del Rey de Málaga

Celebrando la victoria en la Copa del Rey de Málaga 2001. Foto: FEB

Parece impensable ahora que Pau Gasol fuese suplente, un jugador secundario, en su trayectoria por las categorías inferiores de la selección española. Tampoco atrajo demasiados focos en su primera temporada y media con el primer equipo del Barça. Hasta aquel mes de Marzo del año 2001. Su crecimiento en esos últimos meses de la temporada fue exponencial, llevando en volandas al equipo azulgrana a ganar la Liga ACB tras un contundente 3-0 al Real Madrid en la final y a los cuartos de final de la Euroliga, en los que una inoportuna apendicitis le impidió disputar la serie ante la Benetton y conseguir cotas mayores. Pero fue en aquel fin de semana en Málaga donde aquella bomba explotó. Tras superar a Fuenlabrada y Pamesa, llegó la gran final contra el Real Madrid. Pau se puso al equipo a los hombros con 20 años y levantó el título tras 25 puntos y 38 de valoración. Y el MVP, claro. Simplemente estuvo omnipresente en todos los aspectos del juego, incluso pidiendo el balón en campo propio y subiéndolo con sus 215 cm de altura, sorteando a todo aquel que se cruzaba en su camino hacia el aro. Tras el partido Sergio Scariolo, entonces entrenador de los blancos, aseguró que "desde Drazen Petrovic no había visto a nadie dominar tanto en la pista como a Gasol". No se excedió ni mucho menos el italiano con aquella predicción.

2. Presentación ante Kevin Garnett

Momento del mate ante Kevin Garnett. Foto: NBA

Tras un mes de competición en la NBA, Pau ya había mostrado destellos de su enorme potencial, a pesar de los pocos minutos que le daba el entrenador de los Memphis Grizzlies, Sidney Lowe. Pero lo que ocurrió en aquel 6 de Diciembre de 2001 fue su presentación no oficial en la mejor liga de baloncesto del mundo, la confirmación ante los ojos de los aficionados norteamericanos de que aquello no le quedaba ni mucho menos grande. En la narración de Canal + para España, Antoni Daimiel parecía anticipar algo poco antes del momento: "Garnett tiene algo con Gasol, no sé qué es pero se le nota". Unos segundos después Pau recibía cerca de una de las esquinas de la pista ante Kevin Garnett, ya entonces toda una estrella de la liga, hacía un amago con el balón retando al de los Timberwolves, y sus compañeros, leyendo perfectamente sus intenciones, se apartaban del lugar provocando el aclarado. Sin dudar, Gasol arrancó con rapidez hacia el aro por la línea de fondo terminando la acción con un tremendo mate ante el que nada pudieron hacer Garnett y otros dos compañeros. Los tres salieron en el póster. Un arrebato de osadía y una demostración de su enorme potencial ante toda una estrella NBA. Pocas veces una jugada ha significado tanto. 

3. Evolución física: de Pau a Gasol

Evolución física durante sus años en Memphis. Foto: NBA

El tercer punto no es tanto un momento sino un proceso muy curioso. Su físico espigado en su juventud, con 215 cm pero sin demasiado peso, le jugó en su contra en sus inicios NBA. Esa apariencia de fragilidad para un puesto interior provocó que sus minutos se repartieran en esos primeros meses entre los puestos de 4 y de 3, posición nada propicia para sus condiciones. Él era un ala-pívot con mucha movilidad, eso sí. Para poder competir en esa zona interior de la pista, los técnicos de Memphis optaron por diseñarle un plan de ganancia muscular y de volumen que poco a poco fue dando resultados, apreciando una gran diferencia si comparamos sus primeras fotografías en la liga con otras de sólo unos años después. La decisión de dejarse barba quizás también fue en ese objetivo: ganarse una apariencia de mucha más dureza y contundencia ante los pívots rivales. Lo mejor de ello, que sus cualidades no se vieron resentidas, sino todo lo contrario. Pau mejoró notablemente en defensa, rebote e intimidación y se convirtió ya en Gasol.

4. Adaptación inmediata a una franquicia histórica

Con Kobe Bryant tras conseguir el campeonato en 2010, su segundo con los Lakers. Foto: Marca

Recuerdo el momento exacto en el que me enteré de su salida de Memphis Grizzlies. Una tarde de Febrero de 2008 llegó mi padre a casa:

- ¿Te has enterado de lo de Pau Gasol?

- No, ¿qué ha pasado?

- Que ha fichado por Los Ángeles.

- ¿Los Clippers?

Hasta entonces parecía poco menos que ciencia ficción que algún jugador español pudiera fichar por franquicias legendarias como Boston Celtics, New York Knicks o Los Angeles Lakers, aunque hoy en día, con esta NBA tan cosmopolita, ya no lo sea tanto. Si la NBA era el lugar de las estrellas, esos equipos eran los de las leyendas. Simplemente se veían como inaccesibles. Pero no para Pau. Ya en plena madurez, con 27 años, le llegaba la gran oportunidad de luchar por el título tras años de impotencia sin poder ganar siquiera un partido de playoffs con los Grizzlies. Significó además la pieza interior que le faltaba a aquella buena plantilla de los Lakers para competir con los mejores, acompañando a los Fisher, Artest, Ariza, Odom, Bynum y cómo no Kobe Bryant, con quien forjó una gran amistad también fuera de las pistas. Rendimiento inmediato, una primera final perdida ante los Celtics pero a continuación dos títulos consecutivos, con aportaciones decisivas del español. Reconocimiento mundial y agradecimiento infinito de una franquicia que anunciaba estos días la retirada de su camiseta con el número 16. 

5. Longevidad competitiva: 40 puntos a Francia con 35 años

Celebrando una de las muchas canastas ante Francia en el Eurobasket 2015. Foto: FEB

La etapa laker llegó a su fin y con ella sus grandes actuaciones en playoffs, con unas franquicias que nunca llegaron a aquel nivel, aunque en sus años en Chicago siguió manteniendo sus números y sus presencias en el All-Star. Sin embargo, con la selección española su influencia siguió siendo determinante casi hasta ahora. Su gran partido con España llegó con 35 años, prueba clara de su longevidad competitiva. Semifinales de Europeo ante Francia en Lille con 27.000 franceses en las gradas. La victoria no sólo daba acceso a la final sino billete a los Juegos Olímpicos de Río. En un partido duro y con mucha defensa, un Gasol imparable impuso su ley con 40 puntos (la mitad de los 80 de todo el equipo), 11 rebotes y sobre todo una sensación de dominio absoluto. Rudy Gobert, uno de los mejores pívots defensivos del mundo, todavía debe estar soñando con aquel día, como todos los aficionados franceses. En su palmarés con la selección siempre destacarán las dos platas olímpicas, el mundial o los tres europeos, pero aquella exhibición con esa edad siempre quedará en nuestra memoria.

La nostalgia que nos produce su retirada lleva consigo también un duro recordatorio: nos hacemos mayores. Del mismo modo que nos ocurre cuando vemos saltar al campo a un futbolista hijo de otro que ya vimos jugar, la retirada de un deportista al que vimos debutar nos recuerda que el tiempo pasa para todos. Pero como todo lo bueno que nos pasa en la vida y llega a su fin, nos quedan los recuerdos. Que no es poco. Nos permiten revivir los momentos y volver a sentir, en parte, aquellas emociones. No sabemos qué tendrán las alcachofas de Sant Boi, que le preguntaba Montes a Daimiel viendo también todo el potencial que apuntaba su hermano Marc, ni tampoco cuánto tardaremos en volver a disfrutar de un jugador de los nuestros como él. Sólo el tiempo lo dirá. Pero lo que ya sí puedo decir con orgullo es que yo vi jugar a Pau Gasol.